miércoles, 29 de octubre de 2014

La biblia del artista pobre / Ay del pobre artista


Hola, mi ordenador se ha roto. Soy pobre y no tengo otro.

Me hace muy feliz compartir todo lo que hago por amor al arte y si soy sincera nunca había tomado partido en la eterna (y actualmente muy vigente) disputa acerca de la posición de quienes generamos contenidos gratuitamente en internet.
El caso es, para acortar esta especie de biblia del artista pobre, que mi ordenador pasó a mejor vida hace unos días.
No tengo otro, ni tampoco medios para conseguirlo. Ya no puedo editar fotos.
No se puede arreglar, pues tiene cinco años y múltiples achaques aparte del presente y definitivo.


Cada euro donado (menos las retenciones de Paypal) me sitúa un euro mas cerca de tener un ordenador nuevo. Un ordenador nuevo significa editar mas rápido = mas fotos en menos tiempo.
Mi actual política de producir fotos a diario enriqueciendo gratuitamente bancos de imágenes de agencias alrededor del mundo me hacía relativamente feliz, pese a la precariedad. Ahora no puedo editar fotos.
Así que no me siento feliz.

Si alguien quiere, se puede negociar una sesión con temática propuesta o similares, previa donación.


Si decides donar algo por la causa, si te apetece déjame un mensaje o dato de contacto para que pueda darte las gracias como mínimo. Dicho esto, allá va el botón:





Muchas gracias y un besito de la chica muerta.

Animo, amiga: ¡La que  flota no se hunde!




sábado, 18 de octubre de 2014

viernes, 17 de octubre de 2014

miércoles, 8 de octubre de 2014

jueves, 25 de septiembre de 2014

A través






Sexo no,
quisiera coserte en el cuerpo.
clavar las canciones con sangre
jugar a tirar de los hilos
y mirarte.

Por detrás de la piel todo cambia,
me pregunto cómo se fragmentará la luz
si el sol pasará través de esos poros
cómo se escucharán los sonidos 
de la violencia exterior
desde dentro de esta cárcel refugio coraza.

Respirar es ardua tarea aquí dentro
hace un frío húmedo y suenan
ruidos y canciones  desconocidas para mi.
Sus voces quebradas se endulzan gracias
a la barrera sónica de cierta piel.
A través de esa piel todo cambia.

Sexo no,
quisiera quemar mejor,una a una. 
las confusas emociones
que manejan este baile caótico
pasar a convertirlo en otra cosa:
primero llamas, después cenizas,
al final nada.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Flor





Hay pájaros en tus manos cada vez que me tocas.

Parece que sobrevuelan la ciudad,
 tiemblo cuando pasan a mi lado.

Porque el aire que levantan sus alas 
me alborota el pelo y la ropa. 
Me roza fugazmente, como por error.


Hay pájaros en tus manos, se que debo dispararles 
como de niño hiciera con aquella escopeta:

"Vaciar los pulmones, apuntar despacio, disparar".

Un ruido sordo, 
una mancha roja, 
un pájaro menos, 
un poco de miedo inerte en el suelo.





La sombra




La sombra de la duda 
me persigue
hasta bien dentro, 
mucho mas allá del centro
de esta bóveda plateada.

Anida en mi corazón,
aquí dentro se hace fuerte

Susurra despacio, extiende sus redes; 
redes con garfios
suspiro y me resigno,
cambiando de estado,
sólido al caer,
torna líquido,
me desangro.



jueves, 3 de abril de 2014

martes, 18 de marzo de 2014

lunes, 17 de marzo de 2014

domingo, 16 de marzo de 2014

martes, 11 de marzo de 2014

Hermana violencia

























No renunciar a la violencia
y convertirla en otra cosa
pues ella nos posee con decisión
como si no hubiera
no existiera nada mas
y no podemos escogerlo realmente,
existen energías que funcionan así
cuando llegan es para quedarse.


No renunciar a la violencia
y transformarla en aves
en manos
en fotos
de tus ojos
en espejos
en cortes, en llamas, en saltos, en gritos, en cajas

Llenas de rabia, de risa, de lágrimas
hasta que sea otra cosa y no parezca
violencia, sino trozos de papel
 con teléfonos rotos o
llamadas perdidas en bucle
o el mar.




viernes, 14 de febrero de 2014

miércoles, 12 de febrero de 2014

lunes, 3 de febrero de 2014

Volar.

























Hay niñas en el bosque,
niñas en alfombras y en camas
emergen de bañeras vaporosas o
saltan al agua entre risotadas o
ruedan por el césped y aparecen
dramaticamente tras las cortinas.

Con ese giro  parsimonioso
encima de la silla del tocador,
es cuando las vemos mirando
a la cámara por vez primera
y en uno solo de entre tantos planos
 se aprecia un destello
en esta mirada, tal vez todavía impúber:
destello de hartura o de ira,
de miedo, invasión, desagrado
o cualquier mezcla de todo lo anterior
y otra cosa más que no sé describir
              con palabras
algo que llegará un día para no irse,
registrado a través de una cámara de vídeo,
de un modelo que tal vez
ni siquiera se fabrique ya.

La grabación sigue mientras la niña se peina,
se zambulle en el mar de aguas claras,
corre cuesta abajo por el bosque,
es obligada a hacer cualquier cosa,
espiada mientras se cambia de ropa,
o mimada con carísimos regalos.

Llanto injustificado y pueril,
ira y desacato infantilizados,
estas películas sumen al espectador
en una nube de magia brumosa y brillante
que trasciende la pantalla hasta posarse sobre nosotras
una realidad/ficción en la que la abundancia de niñas es sólo aparente,
pues no hay niña alguna filmada en esas cintas
esa apariencia femenina singular es sólo una ilusión.
Un muy logrado truco de espejos o efectos especiales

Ninguna de ellas, ninguna de nosotras existe en realidad,
somos nada mas el producto de la imaginación
de directores de cine, políticos, fotógrafos, guionistas...

Estas niñas,
que corren dificultosamente
enfundadas en sus vestidos de vuelo,
moviendo los pies dentro del agua de la piscina,
y el cabello aun pegado a la piel,
que gritan en camas vacías de madrugada sin motivo aparente,
y son castigadas por "la justicia del cine" si acaso
osaran besarse entre ellas en un gesto
a veces incomprensible para nuestro espectador,
no existen.

El proceso físico es irrelevante,
pues el caso es que en apariencia,
estas cintas no reflejan nada.
Todas estas situaciones tratan  de pura ficción
de "amor" y de céspedes muy verdes, camisas transparentes,
alegres persecuciones, inocentes helados compartidos.
Fantasías oníricas de protagonista femenina, producidas
tal vez hasta mediados/finales de los años setenta.


Clavadas en un corcho en la pared,
atravesadas con un alfiler de plata,
el formol nos desodoriza, añadiendo
a la impecable apariencia un aire
todavía mas desvalido; una palidez mortecina,
hipersexualizada y frágil.

Esto atrae al público en cierto modo
de manera inconsciente:
El espectador, imperturbable, sigue a la espera
de la siguiente rosácea escena y quizá
sonríe por dentro, pensando en belleza de mujer.

Mientras nosotras nos retorcemos,
colgadas de un corcho pasado;
el mismo que se viene usando
desde muchas generaciones atrás.

Intentando zafarnos del metal del alfiler
con movimientos espasmódicos,
de sus miradas con hechizos lanzados hacia adentro.

Y soñando, mientras tratamos de conseguirlo,
 con volar.

martes, 28 de enero de 2014